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Los adelantos en los medicamentos inyectables, los implantes y los dispositivos de vacío han ampliado las opciones para los hombres que buscan tratamiento de la impotencia. Dichos adelantos también han ayudado a aumentar el número de varones que buscan tratamiento.
Un nuevo tratamiento consiste en una bolita que el hombre puede introducir en la punta del pene. La bolita libera un medicamento que migra hacia los tejidos eréctiles y causa una erección temporal. No hay necesidad de utilizar agujas para inyección. Al margen de que este método de tratar la impotencia resulte inocuo y eficaz, las mejoras constantes de los métodos tradicionales seguirán produciendo tratamientos cada vez más satisfactorios y de uso más general.
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En la primavera de 1998, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el medicamento llamado Viagra, la primera píldora para tratar la impotencia sexual. Viagra actúa facilitando el flujo de sangre en el pene; no es como los tratamientos mediante supositorios o inyecciones, que causan la erección directamente. Un hombre que toma Viagra no tendrá una erección a menos que esté sexualmente estimulado.
Viagra se sometió a prueba en más de 3.000 hombres que presentaban grados diversos de impotencia de distintas causas, entre ellas diabetes, lesión de la médula espinal y operación de la próstata. En algunos no se pudo identificar una causa orgánica de la impotencia. Asimismo, otros participantes en el estudio padecían problemas como hipertensión y coronanopatía. Algunos hombres recibieron un placebo (píldoras de azúcar), lo cual se hizo para ver en qué medida el mejoramiento de la función eréctil podía atribuirse a los efectos psicológicos de recibir tratamiento. Los investigadores evaluaron la eficacia de Viagra formulando preguntas concretas sobre su función sexual a los hombres que participaron en el estudio. Los varones que recibieron Viagra tenían muchas más probabilidades de presentar erecciones que les permitían tener cópula, por comparación con los que recibieron placebo. Los individuos que padecían diabetes o habían sido operados de la próstata tenían ligeramente menos probabilidades de lograr buenos resultados con Viagra. El paciente debe tomar una dosis de 50 mg de Viagra una hora antes de la actividad sexual. El médico puede duplicar la dosis o reducirla a la mitad, lo cual depende de la eficacia del medicamento y de los efectos colaterales. Algunos varones que participaron en las pruebas de Viagra notificaron dolores de cabeza, enrojecimiento del rostro e indigestión; dichos efectos colaterales aparecieron con una frecuencia sólo levemente mayor en los hombres que tomaron Viagra, por comparación con los que recibieron placebo. Algunos pacientes tratados con Viagra informaron que se había alterado su percepción de los colores, pues no podían distinguir entre el verde y el azul. Pero este efecto colateral desapareció al eliminarse el medicamento del organismo. Siempre que se prescribe cualquier medicamento, el paciente debe preguntarle al médico cómo podría reaccionar ese fármaco con otros que esté tomando. Viagra no debe usarse al mismo tiempo que los parches o comprimidos sublinguales de nitroglicerina, pues la combinación puede disminuir la presión arterial. |
Información procedente de la National Kidney and Urologic Diseases Information Clearinghouse |
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